Me quedo con Lídia

Cuando llevo un par de meses sin cambiar de “look” llega un día en el que me miro en el espejo, generalmente después de la ducha, y decido que estaría muchíiiiisimo mejor si me retocara un poquitín el flequillo. Entonces, cojo unas tijeras y me pongo manos a la obra. Por norma general, el resultado no es el esperado… y tengo que acabar en manos de profesionales de la tijera y el secador.

Una vez en la peluquería normalmente aparecen algunos problemillas.

Para empezar, no suelo llevar una idea clara de lo que quiero, más bien sé que necesito un cambio pero no tengo una imagen concreta en la cabeza.  El problema es que la peluquera no tiene poderes parapsicológicos por mucha laca que inhale no será capaz de leerme el pensamiento si yo no le explico lo que quiero,  otra historia aparte es que me entienda y aún más difícil es que lo haga como yo quería.

Mi otro gran (es un decir) problema en las peluquerías es la socialización. Es vox populi que en las peluquerías se cotillea, la gente habla de su vida, sus problemas… y me parece muy feo estar callada toooodo el rato escuchando lo que dicen los demás sin aportar nada.

Es por eso que no me gusta ir a cualquier peluquería. Necesito tener MI peluquería de confianza. Las peluquerías de mi barrio no están mal…  tuve dos peluquerías de confianza en el pasado de las que salía bastante contenta de los resultados. Sin embargo, dejaron de gozar de tan distinguido título. La primera de ellas dejó de ser “de confianza” cuando sin ningún aviso, la dueña traspasó el negocio a otras peluqueras de la era del paleolítico, que peinaban a todas las clientas con el mismo estilo de centro geriátrico. Les di UNA oportunidad, nada más. La segunda de ellas tenía todos los requisitos par ser “mi peluquería de confianza peeeero entonces apareció ella…

…ella es Lídia , mi nueva peluquera de confianza. Me entiende, me aconseja, me da conversación… y no me cobra demasiado. No está en mi barrio, tengo que coger el coche para llegar hasta allí, una peluquería sencillita, sin pretensiones como a mí me gusta, pero con lo mejor de todo: un parking detrás donde aparco sin problemas!!!

El jueves pasado llegó la señal , después de la ducha mis manos se fueron instintivamente hacia el cajón de las tijeras y actuaron por su cuenta y riesgo así que el viernes pedí hora para la peluquería. Tenía hora para ayer en “La Pelu” (así se llama la peluquería de Lídia) y hoy tengo nuevo look!!

Si los blogueros que me conocen en 3D me lo piden, les puedo dar el número de La Pelu Lídia, por si necesitan una peluquera de confianza 😉

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One response to this post.

  1. Posted by Sol de invierno on 8 octubre 2009 at 22:37

    mmmhh… interesante de saberlo!

    Responder

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